CHIVITE POR SUS FUEROS (y II), por José Peñín

 Son los “25 años del 125”. Una cata comparativa del Colección 125, entre el estado actual de las distintas cosechas de los últimos 25 años y las catas reseñadas en las diferentes ediciones de la Guía Peñin en el momento de lanzarse al mercado cada añada.

Siempre me ha gustado más el Chivite 125 blanco que el tinto, dejando aparte el fabuloso moscatel que es casi como una evocación de los buenos sauternes y tokays, auténtica joya de la corona de Chivite. El blanco es la expresión más palmaria de la chardonnay, erigiéndose líder de esta variedad entre las más de 1000 añadas y marcas españolas que ha catado la Guía Peñin desde la edición 2012. Jamás ha bajado de los 90 puntos en toda su historia, pero sí ha variado su precio: entre las 2.500 pesetas (15€) de los años Noventa y los 59 € de hoy.

En cuanto a los tintos, pude comprobar que aquellos tintos cerrados y tímidos que probé hace veinte años, aparecieron esplendorosos como auténticos medocs de élite. Sus características quedan manifiesta en las diferencias de puntos entre los catados en el momento de salir al mercado y la cata vertical del pasado mes.

TINTOS

93 COLECCION 125 COSECHA 1992 

En la Guía Peñin 1997 apareció con 90 puntos. Entonces algo más cerrado de aroma, muy bordelés. Hoy, veintiséis años más tarde, mostró un espléndido color rubí teja, muy luminoso, con una elegancia y finura envidiable tanto al olfato como a la boca. Con una delicada reducción a tabaco, cedro, cuero…

94 COLECCION 125 COSECHA 1994

(En la edición 1999 de la Guía tuvo 90+) Sin duda un viejo muy juvenil, con una frescura latente y levísimo matiz frutal (confitura), con los clásicos matices de fina reducción (cuero, tabaco, cedro)

90 COLECCIÓN 125 COSECHA 1997

No fue una añada para lanzar cohetes. En la edición 2001 tuvo 85+ puntos. Hoy aparece todavía cerrado, con algo más de acidez, pero sin perder la elegancia reductora que confiere la botella.

95 COLECCIÓN 125 COSECHA 2000

Un tinto muy “bordelés” de año fresco y una vendimia en octubre, de tal manera que obtuvo 90+ en la Guía 2005 con rasgos algo herméticos, si acaso algún matiz de pirazina (pimiento verde) y fruto rojo. Hoy descuella una juventud envidiable con un color sólido, oscuro, con un borde teja muy luminoso, con matices frutales e incluso florales, con un tacto graso, elegante y distinguido. Con mucha vida por delante.

92 COLECCIÓN 125 COSECHA 2002

Este año fue todavía más fresco y hoy todavía sigue algo “tieso” y más cerrado que la 2000. Un tinto raro, complejo sin perder la elegancia y finura. Aunque en la boca es redondo, todavía se perciben la marca de los taninos y la nota austera de los hollejos. En la Guía 2007 apareció con 91 puntos. Todavía le falta evolución.

94 COLECCIÓN 125 COSECHA 2003

Apenas dos puntos más le separa de la edición 2008 de la Guía (92). Entonces tenía cierta potencia de un año cálido, que en Tierra Estella es menor, y muy hecho con matices elegantes. Hoy los rasgos son más reductores en proporción a la cercanía de la cosecha: cuero, vainilla cremosa, sabroso, redondo y un punto graso. Para beber ya.

94 COLECCIÓN 125 COSECHA 2004

Prácticamente no se ha movido desde la puntuación de la Guía 2009. Un tinto elegante, complejo, con sensaciones de fina reducción (cuero y tabaco) entremezclado con matices de cacao y notas lácteas. Es fino, redondo graso.

96 COLECCIÓN 125 COSECHA 2005

Me pareció el mejor. Veranos secos y otoños suaves es la receta de una gran cosecha. En la Guía 2010 obtuvo 92 puntos muy propios de envejecimientos saludables, o sea, entonces el vino no dio toda su talla y hoy es complejo, fino, redondo, cremoso, cacao fino y con un leve matiz floral.

94 COLECCIÓN 125 COSECHA 2009

A medida que las añadas son más cercanas, las diferencias entre la cata realizada para la Guía, en este caso en la edición 2012, y la de hoy son inapreciables. Un tinto con rasgos frutosos, varietal, lleno, con la cremosidad ligeramente tostada de un roble francés, sabroso, un punto mineral si cabe.

92 COLECCIÓN 125 COSECHA 2010

Me pareció algo más cerrado que la cata de la edición 2015 de la Guía que obtuvo 94 puntos. En algunas botellas aparecen los misterios de la alteración hacia el hermetismo o hacia la evolución prematura. En este caso, con menor expresión evolutiva de la crianza, pero con los elementos distintivos de una añada fresca y retrasada: notas de frutos rojos, arándanos, zarzal…

94 COLECCIÓN 125 COSECHA 2011

Prácticamente con los rasgos reseñados en la Guía 2016: matices tostados y especiados con la elegancia y frutosidad de la tempranillo en su evolución en botella.

 

BLANCOS

93 COLECCIÓN 125 COSECHA 1994

En la Guía 1997 apareció con 90 puntos con un cierto predominio de los tostados del roble Allier todavía sin armonizar con el vino. En la “vertical” estos rasgos desaparecieron, con una elegancia inusitada, con un  tacto graso, ahumado y fino.

92 COLECCIÓN 125 COSECHA 1996

Notas ahumadas, fina reducción con un leve matiz dorado en el color. El sabor complejo, con recuerdos leves de frutos secos con un tacto graso y sabroso. En la Guía de 1998 tuvo 90+, más o menos como hoy.

95 COLECCIÓN 125 COSECHA 1997

El color aparecía ligeramente dorado con recuerdos de hidrocarburo como una reacción mineral de complejidad y fruta escarchada, recuerdos reductivos de madera de cedro. El blanco obtuvo 90 puntos en la Guía 2000. Un vino entonces muy chablis, todavía sin despuntar y algo hermético de expresión. 

91 COLECCIÓN 125 COSECHA 1998

Color dorado con leves brillos rojizos, toques de miel al olfato y retronasal, boca graso y lleno. No apareció en ninguna edición de la Guía (?)

90 COLECCIÓN 125 COSECHA 2000

Extrañamente, no se cató en la edición 2003 de la Guía  (posiblemente por no haber recibido la muestra), si bien apareció el nombre y la etiqueta. Con el anterior vino reseñado, ambos no llegaron a la mesa de cata y coinciden con la menor puntuación en la “vertical” con respecto a las demás añadas. El color es dorado, con un aroma algo cerrado con leve expresión, aunque con el tacto graso y elegante que la chardonnay obtiene con fermentación en barrica. 

94 COLECCIÓN 125 COSECHA 2003

Excelente expresión de hidrocarburo y miel escarchada de los blancos que reducen maravillosamente en botella, ya que en la cata de la Guía 2006 solo obtuvo 90 puntos con un matiz de fruta madura de una cosecha más cálida.

96 COLECCIÓN 125 COSECHA 2004

En la Guia 2007 tuvo 93 puntos con un leve estilo borgoñón, fresco, ahumado con acidez. En la Guía 2014 reaparece nada menos que con ¡98 puntos!, la más alta de los vinos blancos secos españoles. Una puntuación que no es trivial. En esas alturas de la tabla el equipo recata hasta la saciedad, incluso a ciegas entre los valorados de 95 para arriba. Hoy no me he atrevido a darle la misma puntuación sin tener las referencias sólidas de entonces, aunque también podría ser la diferencia que marca la botella distinta. Los rasgos son parecidos: descuella miel, fina reducción, hierbas marchitas y complejidad con un paladar graso, lleno y suntuoso.

91 COLECCIÓN 125 COSECHA 2005

Si excelente me pareció la cosecha para tintos, en el blanco percibo cierta evolución ¿Será la botella?, pero también percibí una buena acidez y la evocación a miel y frutos secos, ya que en la edición 2008 con 92 puntos de la Guía aparece con notas de lías finas, graso, ahumado y complejo.

94 COLECCIÓN 125 COSECHA 2006

En la Guía 2009 obtuvo también 94 puntos. Lo describía como un vino especiado, ahumado, graso, es decir, los rasgos exquisitamente equilibrados entre las lías y su  relación con un roble cremoso. Hoy aparecen resurgiendo los rasgos de la fruta y la finura de la reducción en botella, como un borgoña elegido en un elegante restaurante europeo.

91 COLECCIÓN 125 COSECHA 2007

De cosechas cálidas, lo normal son los rasgos de fruta madura, toques de dulcedumbre y matices de hierbas de monte bajo, que son los que aparecieron en la cata de la Guía 2011con una puntuación de 92. Un vino para beber en ese momento. No son los vinos que mejor reducen en la botella por estar más hechos. Así, en la “vertical” aparecieron los rasgos de miel y ligero matiz de frutos secos, aunque conservando una fresca acidez.

93 COLECCIÓN 125 COSECHA 2008

En la edición 2012 apareció con la misma puntuación pero, a decir verdad, en la “vertical” el vino destacaba un ligero rasgo al roble, lo cual no encaja después de cuatro años. Podría ser el cerramiento de la fruta que se produce después, o bien, el misterio de la botella. No obstante, en lo demás se parecen: fruta madura, cremoso, especias, hierbas de tocador y la frescura de una perfecta acidez añadiéndose un ligero matiz reductor ahumado-tabaco.

95 COLECCIÓN 125 COSECHA 2009

Sin diferencia con los rasgos aparecido en la Guía 2013. Fruta madura, ahumados, graso, hierbas de tocador (lavanda, hinojo, hierbabuena) y lías finas. El perfecto chardonnay para beber.

96 COLECCIÓN 125 COSECHA 2012

Magnífico blanco con un grado de complejidad envidiable. Nada ha cambiado desde la última cata de la Guía 2016. A los rasgos de la cosecha 2009, añadiría los elementos florales. Es la categoría de una vendimia madura con un otoño suave y, como tal, es un vino para beber ahora mejor que mañana.

 (s.c) COLECCIÓN 125 COSECHA 2013

 No debo adelantar una valoración que aparecerá en la Guía 2017. No obstante, no será mejor que el anterior y rondará con los rasgos semejantes de la cosecha 2009.

 

¿No leíste la primera entrega? Entra aquí: Chivite por sus fueros (I)

Modificado por última vez en Miércoles, 06 Abril 2016 10:00

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